De ranas, príncipes y Gaspar

Nunca me creí aquello de las ranas que se convierten en príncipes. Siempre he sido demasiado terrenal. Pero caramba, basta que una cosa la pongas en duda para que ¡zas! suceda. Y resulta que a los 45 años he conocido una rana que no se convierte en príncipe, sino que es un rey mago. Se […]